Don Juan
(El hombre más triste del mundo)
El cielo se puso a llorar
y él se largó a llover.
La tristeza corría líquida por Buenos Aires,
barría las calles y era justa con todos.
Como Juan que era cada vez más triste
cuando el cielo le sonreía rojo de dientes,
con una sonrisa azul de boca dorada,
con una sonrisa dorada de boca azul.
Sea como que con sol o con noche
Juan llovía como nubecita triste.
Como nubecita triste llovía porque
una mujer lo amó en su lecho de muerte,
la muerte lo amó tanto desde joven en su cuna de miel,
la luna lo amó con un amor gris que le entibió la sombra,
la sombra pálida lo amaba muerta de vergüenza y de dulce luz.
Se entregaba como sábana sucia por unas pocas monedas,
que eran en realidad como soles simbólicos
porque en verdad amaba a Juan.
Los ojos de Juan eran dos alcauciles,
dos agrios corazones mojados con migas de pan.
Una vez una mujer,
que era pobre y triste como Juan,
comió de sus ojos
migas de Juan,
que eran saladas,
como su cuerpo,
como su lluvia,
como la boca de Juan.
Esa mujer brilló y se apagó,
triste, fugaz como estrella
en los dos corazones de Juan.
Quisiera saber cómo apagar esta tristeza,
esta pena de Juan,
este Juan que todos lloramos
y todos llevamos dentro.
Quisiera que el mundo
no fuera tan Juan como Juan.
lunes 21 de septiembre de 2009
viernes 4 de septiembre de 2009
Pasado por agua
El pasado está amarillo.
Un viejo es apolillado como un libro.
Vamos por todos los mientras:
mientras dure,
mientras tanto,
mientras estemos.
Seamos
que en mis páginas,
en mí,
no entras más
pasado de foto descolorida.
Foto que tiene la marca del ojo del tiempo.
Quiero el tiempo que se olvida en el ojo de un niño,
el que se quiebra la cintura en el centro de un reloj de arena.
Vivo en presente, vivo en gerundios:
Palpando, gustando, oliendo, mirando.
Ando mejor así: conjugado en puro ahora.
El presente
es una mariposa olvidando su alas de polvo en el día.
Siempre odié a los cazadores de mariposas.
La belleza es hermosa porque no dura,
como no dura el vino en tu vaso,
como no dura el verde marino en los olivares,
como no dura la estrella en la corriente del río,
como no duran las hojas del poeta griego
pero sí duran sus versos y el tiempo mítico,
también el río en su corriente canto de cascabeles,
sí dura el gusto del vino y el deseo de tomarlo,
y la uva circular de llanto
violeta impresa en un poemario
o el aceite que juntos quemamos
en noches impúdicas,
entre sueños alados,
entre nubes de sueños,
entre alas de algodón.
El pasado está amarillo.
Un viejo es apolillado como un libro.
Vamos por todos los mientras:
mientras dure,
mientras tanto,
mientras estemos.
Seamos
que en mis páginas,
en mí,
no entras más
pasado de foto descolorida.
Foto que tiene la marca del ojo del tiempo.
Quiero el tiempo que se olvida en el ojo de un niño,
el que se quiebra la cintura en el centro de un reloj de arena.
Vivo en presente, vivo en gerundios:
Palpando, gustando, oliendo, mirando.
Ando mejor así: conjugado en puro ahora.
El presente
es una mariposa olvidando su alas de polvo en el día.
Siempre odié a los cazadores de mariposas.
La belleza es hermosa porque no dura,
como no dura el vino en tu vaso,
como no dura el verde marino en los olivares,
como no dura la estrella en la corriente del río,
como no duran las hojas del poeta griego
pero sí duran sus versos y el tiempo mítico,
también el río en su corriente canto de cascabeles,
sí dura el gusto del vino y el deseo de tomarlo,
y la uva circular de llanto
violeta impresa en un poemario
o el aceite que juntos quemamos
en noches impúdicas,
entre sueños alados,
entre nubes de sueños,
entre alas de algodón.
domingo 30 de agosto de 2009
Salud
No, no te vayas no,
que tengo todavía
algo que decirte.
Vení, acercate acá,
escuchame un poco:
nos debemos unas
cervezas rojas,
unas palabras caseras
ya sin casa,
ni cama, ni calma, ni miel.
Sabe algo:
sabe que tengo unas ganas locas
del corazón arrancarme
y darle al mundo algo de mí,
algo que me lleve y
lleve mi nombre,
algo que las penas valgan
y se despenen un poco,
las pobrecitas.
Sabe que afuera el mundo late
y su corazón es una rueda:
ponete a girar con él,
yo ya estoy girando.
Y sabe más:
¡sabe a naranjo che!
Sabe que sós libre,
si libre querés ser
o crees serlo.
Yo te quiero y
me quiero alegrar con vos,
si te cruzo en la rueda.
Yo principio, vos fin.
Principio vos, fin yo.
Buscame si querés,
perdeme:
que me encontrarás
no se si alcanzándome.
Alto brillaremos.
Signos en el cielo.
Brújula y estrella.
Bajos brillaremos.
Signos en el suelo.
Encontrándonos siempre
a destiempo.
No, no te vayas no,
que tengo todavía
algo que decirte.
Vení, acercate acá,
escuchame un poco:
nos debemos unas
cervezas rojas,
unas palabras caseras
ya sin casa,
ni cama, ni calma, ni miel.
Sabe algo:
sabe que tengo unas ganas locas
del corazón arrancarme
y darle al mundo algo de mí,
algo que me lleve y
lleve mi nombre,
algo que las penas valgan
y se despenen un poco,
las pobrecitas.
Sabe que afuera el mundo late
y su corazón es una rueda:
ponete a girar con él,
yo ya estoy girando.
Y sabe más:
¡sabe a naranjo che!
Sabe que sós libre,
si libre querés ser
o crees serlo.
Yo te quiero y
me quiero alegrar con vos,
si te cruzo en la rueda.
Yo principio, vos fin.
Principio vos, fin yo.
Buscame si querés,
perdeme:
que me encontrarás
no se si alcanzándome.
Alto brillaremos.
Signos en el cielo.
Brújula y estrella.
Bajos brillaremos.
Signos en el suelo.
Encontrándonos siempre
a destiempo.
viernes 28 de agosto de 2009
Plaza de pájaros
Vuela el pajarito a la derecha.
Vuelto el pajarito a la izquierda.
Vuela la pelota la brecha.
Vuelta la pelota da vueltas.
El niño mira que mira
el cielo formando arcos.
Sea dicha su dicha,
sea aprendizaje el del niño
el poder salir volando.
Vuela la hamaca y se hamaca el vaivén,
sube un niño y otro baja a la vida.
Se desliza por un tobogán,
resuelto el niño persigue su par de alas,
por tanta cosa bella que quiera ser deseada,
por tantas huellas almidonadas
que se juegan en el aire.
La calesita,
sus nuevos ojos de perla
y qué de vueltas
da el mundo inquieto,
desde su mirada desconocida.
Ojos de niño, tiempo de estrellas,
qué de vueltas, qué de ojos,
que buscan ya tantos nombres:
le saca el no a la palabra nominar,
mina todos los nombres,
imanta todos los mundos posibles,
le pone sí al adverbio ya,
y se trepa a la silla para ver
la alegría de más cerca,
y mirando siempre a lo alto
se pregunta:
¿cómo se llama cuando no quiero dejar de abrazarte?
¿cómo se dice la dicha que siento al volar por los aires?
¿cuál es el color, ese que brilla en el cielo cuando se hace de noche?
¿cuándo es mañana?
Vuela el pajarito a la derecha.
Vuelto el pajarito a la izquierda.
Vuela la pelota la brecha.
Vuelta la pelota da vueltas.
El niño mira que mira
el cielo formando arcos.
Sea dicha su dicha,
sea aprendizaje el del niño
el poder salir volando.
Vuela la hamaca y se hamaca el vaivén,
sube un niño y otro baja a la vida.
Se desliza por un tobogán,
resuelto el niño persigue su par de alas,
por tanta cosa bella que quiera ser deseada,
por tantas huellas almidonadas
que se juegan en el aire.
La calesita,
sus nuevos ojos de perla
y qué de vueltas
da el mundo inquieto,
desde su mirada desconocida.
Ojos de niño, tiempo de estrellas,
qué de vueltas, qué de ojos,
que buscan ya tantos nombres:
le saca el no a la palabra nominar,
mina todos los nombres,
imanta todos los mundos posibles,
le pone sí al adverbio ya,
y se trepa a la silla para ver
la alegría de más cerca,
y mirando siempre a lo alto
se pregunta:
¿cómo se llama cuando no quiero dejar de abrazarte?
¿cómo se dice la dicha que siento al volar por los aires?
¿cuál es el color, ese que brilla en el cielo cuando se hace de noche?
¿cuándo es mañana?
miércoles 12 de agosto de 2009
Chacarita descalza
Aturdido pero calzado
con una esquina remendada,
el zapatero Zapata
le chifla a José,
quien guiña un ojo de ceniza
(bruma de metralla prendida al aire).
José pasa, rodando en su silla,
que suena a apocada moneda de lata.
Zapata sus remiendos trabaja
con zurcida mano de cuero
y los pinta con su sangre hecha pomada.
Pisa el asfalto en su puesto
o cajita de lata descalza,
porque ha quemado las suelas de su alma,
en su hogar que son todas las calles.
El zapatero orgulloso
niega lustrar zapatos azules,
pone su oficio a los pies de pobres caminantes.
Palomas de hollín acompañan el vuelo de hilos
sobrevolando las calles agrisadas.
Un candombe hace un xilofón con lápidas
retumbando el encierro de cripta.
Chacarita huele a flores muertas
en los zapatos de Zapatero.
La gente amasijada trajina
agrupada a empellones sonámbulos.
El negro conmueve
el cuero con sus manos.
Una morocha repica
caderas al aire.
Pero la ciudad
(barniz de rocío)
suspira sobre hombres
que se acementan en estatuas.
Aturdido pero calzado
con una esquina remendada,
el zapatero Zapata
le chifla a José,
quien guiña un ojo de ceniza
(bruma de metralla prendida al aire).
José pasa, rodando en su silla,
que suena a apocada moneda de lata.
Zapata sus remiendos trabaja
con zurcida mano de cuero
y los pinta con su sangre hecha pomada.
Pisa el asfalto en su puesto
o cajita de lata descalza,
porque ha quemado las suelas de su alma,
en su hogar que son todas las calles.
El zapatero orgulloso
niega lustrar zapatos azules,
pone su oficio a los pies de pobres caminantes.
Palomas de hollín acompañan el vuelo de hilos
sobrevolando las calles agrisadas.
Un candombe hace un xilofón con lápidas
retumbando el encierro de cripta.
Chacarita huele a flores muertas
en los zapatos de Zapatero.
La gente amasijada trajina
agrupada a empellones sonámbulos.
El negro conmueve
el cuero con sus manos.
Una morocha repica
caderas al aire.
Pero la ciudad
(barniz de rocío)
suspira sobre hombres
que se acementan en estatuas.
martes 14 de abril de 2009
Altamarea
Hacia el soñar timonel
Hendidos seamos en alta marea
Ya en hora
ya
Pleamar
Mar plena
Que las velas nos
Velan
En la noche
Que nos mece
Y se estremece
Hoy que la noche
Almar se parece
Que los dioses en contra
En cambio no mecen
nada
Que los dioses laten en cada quien sangre
Dicen que en los sueños
Uno tiene algo de brujo
Que cada cual es la pizca
Que le falta a cada porqué
Y no hacen falta
Ya las respuestas
Desde que solo sabemos
Preguntas
y faltas desfaldadas
Y dicen que además
En los sueños
Otros ojos del ser
Nos sorprenden
Siniestros ajenos
Enfrentándose
A uno mismo
-aunque en el paraje del sueño
el icono siente
y conciente
a que nada
realmente se
entienda,
¿me explico?-
siendo
sol y hombre
quemándose
en el desierto
quebradizo
de la sesera
asimismo
siendo
condenado y verdugo
matando y muriendo
a si mismo
y allí
entre tormentas de arena
los ojos de pronto se aclaran
(en silencio)
y late
el corazón late
y la mirada se hincha
y el cuerpo se calma
se aquieta
y
despierto ahora
soy
lo que perdura
dejando de existir
el resto
me evade
inundándome
lo que queda
Hacia el soñar timonel
Hendidos seamos en alta marea
Ya en hora
ya
Pleamar
Mar plena
Que las velas nos
Velan
En la noche
Que nos mece
Y se estremece
Hoy que la noche
Almar se parece
Que los dioses en contra
En cambio no mecen
nada
Que los dioses laten en cada quien sangre
Dicen que en los sueños
Uno tiene algo de brujo
Que cada cual es la pizca
Que le falta a cada porqué
Y no hacen falta
Ya las respuestas
Desde que solo sabemos
Preguntas
y faltas desfaldadas
Y dicen que además
En los sueños
Otros ojos del ser
Nos sorprenden
Siniestros ajenos
Enfrentándose
A uno mismo
-aunque en el paraje del sueño
el icono siente
y conciente
a que nada
realmente se
entienda,
¿me explico?-
siendo
sol y hombre
quemándose
en el desierto
quebradizo
de la sesera
asimismo
siendo
condenado y verdugo
matando y muriendo
a si mismo
y allí
entre tormentas de arena
los ojos de pronto se aclaran
(en silencio)
y late
el corazón late
y la mirada se hincha
y el cuerpo se calma
se aquieta
y
despierto ahora
soy
lo que perdura
dejando de existir
el resto
me evade
inundándome
lo que queda
miércoles 4 de marzo de 2009
Mujeres
Las mujeres que tendré
tienen bonitos ojos de gato
donde podré ver
cada tantas lunas
el reflejo distante
de las mujeres que perdí.
La mujeres que perdí
en algo se parecen
todas siguen amándome
entre nubes de almohada.
Las mujeres que tendré
en algo se parecen
todas son posibilidad y sorpresa
un regalo ansioso aún envuelto.
Las mujeres que perdí
en algo se distinguen
se llevan disparejos pedazos de mí
dejándome algo como nacimientos.
Las mujeres que tendré
en algo se distinguen
cada cual tendrá un final,
una palabra escondida
para llenarme de signos
el texto que late
insigne en el cuerpo.
Las mujeres que tendré
tienen bonitos ojos de gato
donde podré ver
cada tantas lunas
el reflejo distante
de las mujeres que perdí.
La mujeres que perdí
en algo se parecen
todas siguen amándome
entre nubes de almohada.
Las mujeres que tendré
en algo se parecen
todas son posibilidad y sorpresa
un regalo ansioso aún envuelto.
Las mujeres que perdí
en algo se distinguen
se llevan disparejos pedazos de mí
dejándome algo como nacimientos.
Las mujeres que tendré
en algo se distinguen
cada cual tendrá un final,
una palabra escondida
para llenarme de signos
el texto que late
insigne en el cuerpo.
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